Aunque en la saliva se pueden encontrar los agentes patógenos del COVID-19, a menos que una persona infectada tosa o estornude un consultorio será un espacio seguro.
¿Necesita una limpieza dental o un empaste para una caries? Pues adelante. El tratamiento dental no lo pone en riesgo de contraer la COVID-19, afirma un nuevo estudio.
“Una limpieza dental no aumenta el riesgo de infección con la COVID-19 más que beber un vaso de agua en la oficina del dentista”.
Como la COVID-19 se propaga sobre todo mediante gotitas aéreas, a lo largo de la pandemia han persistido miedos de que la saliva que se libera durante un procedimiento dental pudiera propagar el virus.
En el estudio, se analizó la conformación genética de los organismos encontrados en las muestras de aire durante una variable de procedimientos dentales.
La conclusión fue que la solución de agua de las herramientas de irrigación (no la saliva) era la principal fuente de bacterias o virus en las salpicaduras y chorros que salían de las bocas de los pacientes.
Incluso cuando se encontraron unos niveles bajos del virus SARS-COV-2 en la saliva de pacientes asintomáticos, los aerosoles generados durante su trabajo dental no mostraron señales del coronavirus, encontró la investigación.
“Estos hallazgos deberían ayudarnos a abrir los consultorios, a hacer que nos sintamos seguros sobre nuestro ambiente y, para los pacientes, a proveer el tratamiento para sus problemas orales y dentales. Hay muchas evidencias emergentes de que, si alguien tiene una mala salud oral, es más susceptible a la COVID”.
“Con algo de suerte, esto nos tranquilizará a los demás, porque cuando se realizan procedimientos, lo que hace que haya bacterias es el agua del equipo ultrasónico. No es la saliva. El riesgo de propagar la infección no es alto. Pero no debemos perder de vista el hecho de que este virus se propaga mediante aerosol, y hablar, toser o estornudar en el consultorio dental puede de cualquier forma conllevar un riesgo alto de transmisión de la enfermedad”.